La ecolocalización, ecolocación o biosónar, es un término creado por Donald Griffin, quién fue el primero en demostrar concluyentemente la existencia de la ecolocalización en los murciélagos.
Los animales que pueden «ecolocalizar» (o ecolocar), emiten sonidos en su entorno e interpretan los ecos que generan los objetos a su alrededor. Hasta ahora muchos creíamos que esta era una habilidad única de varias especies de animales pero como vemos en el siguiente vídeo, algunos humanos han aprendido a usar la ecolocalización para detectar el ambiente que les rodea.
Probablemente la ecolocalización sea algo que haya estado con nosotros durante mucho tiempo antes de que se inventara el sonar o que la descubriésemos en mamíferos como los delfines o murciélagos, quizás cuando el hombre dependía de todos sus sentidos antes de que descubriéramos el fuego y la iluminación artificial, en un mundo en el que teníamos que encontrar nuestro camino en la más absoluta oscuridad. La facilidad con que las personas aprenden a usar técnicas similares a las del sonar sugieren que esta pudiera ser una habilidad intrínseca.
El primer caso documentado de una persona ciega utilizando el biosonar se remonta a mediados del siglo 18. El filósofo francés Denis Diderot escribió en 1749 sobre un amigo ciego tan sensible a su entorno que podía distinguir una calle de un callejón sin salida. En el siglo 19, el famoso «Viajero Ciego», James Holman, se guiaba y conocía su entorno gracias al ruido que producía con un palo que golpeaba el suelo…
Fuente: New Scientist y en World Access for the Blind podréis encontrar más vídeos e información sobre otros casos de Ecolocalización en humanos
Saludos desde lo más profundo de los bytes.
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